Madres se convierten en súper héroes para la comunidad de Anaheim

Hoy Los Angeles, March 29, 2016

Deborah de la Cruz, Victoria Hipólito y María Rosario Rubio son las madres que luchan por una mejor comunidad (Cortesía)

Deborah de la Cruz, Victoria Hipólito y María Rosario Rubio son las madres que luchan por una mejor comunidad (Cortesía)

No son verdes ni descargan rayos eléctricos de sus manos para ahuyentar el crimen, pero Victoria Hipólito, María Rosario Rubio y Deborah de la Cruz, son un trío de mujeres dispuestas a luchar por el bienestar de los niños y sus vecindarios.Las tres líderes del oeste de Anaheim, forman parte del Grupo de Padres en Acción, un agrupación de residentes que se enfoca en mejorar la calidad de vida de la comunidad a través de juntas comunitarias, limpiezas, caminatas por la paz y el reclutamiento de vecinos para hacer el cambio.

El poder del “querer”

Hipólito, de 48 años de edad, lleva dos años dentro de la agrupación, mismo tiempo que ésta fue creada y patrocinada por St. Joseph Health Community Partnership Fund.

“Nunca pensé ser un héroe para la gente. Me uní al grupo de Padres en Acción porque vivo en una área marginada donde existe el crimen, el robo, el grafiti, la venta de droga y la acumulación de basura en algunas zonas”, dijo Hipólito.

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Se unen los vecinos en una caminata por la paz (Cortesía)

“Como residente de 30 años en esta comunidad, sentí el deber de luchar contra el crimen, retomar lo que es mío y empezar a abogar para que abran cuatro zonas verdes donde antes jugaban los niños y para que las familias puedan caminar sin miedo por la calle”, sostuvo Hipólito.

La señora no sabe leer, no conduce auto y no es ciudadana. Sin embargo, agrega que para cambiar la comunidad no importa ninguno de estos estatus, mucho menos la raza, la estatura o la edad.

“Una vez decía yo que un edificio no se construye en un día, pero si cada uno ponemos un tabique a la vez, podemos terminar más rápido”, dijo Hipólito.

El poder del “saber”

A lado de Hipólito se encuentra Rosario Rubio, de 37 años de edad.

La señora lleva 15 años viviendo en el oeste de Anaheim. Su interés en el grupo empezó por la preocupación de ver a los niños y la juventud del vecindario crecer en el área marginada.

La limpieza en la comunidad no puede faltar. (Cortesía)

La limpieza en la comunidad no puede faltar. (Cortesía)

“Tengo cuatro hijos de 14, 11, siete y cuatro años de edad. No me gusta salir a la calle con ellos y experimentar el crimen. No solo mis hijos sino todos los niños tienen el derecho de crecer en ambientes saludables”, dice Rubio.

Esta madre de familia no tiene experiencia en liderazgo o activismo. No obstante, el estar ya casi dos años con la organización la ha hecho más fuerte y decidida.

“Es un trabajo difícil salir, pero me siento comprometida con mi gente”, dice Rubio.

El mensaje de la señora hacia la comunidad es “enfocarse en los niños y los adolescentes para crearles un ambiente sano donde puedan prosperar y no se conviertan en víctimas o parte del crimen”.

El poder de la “valentía”

Cuando Deborah de la Cruz experimentó en carne propia el robo a su propiedad y la agresión contra su hija de 13 años, esta no huyó de su vecindario.

“Mi instinto fue quedarme, ser valiente. No puedo estar huyendo de todas las experiencias malas. A lo contrario debo de hacerles frente”, señaló la madree de 31 años de edad.

La señora reconoce la importancia de mantener a su hija segura y agrega que no hay nada mejor que tomar el papel de guerrera en lugar de víctima.

El reconocimiento

Tan solo el año pasado, las madres lograron efectuar tres encuestas, decenas de reuniones comunitarias, el acercamiento con más de 200 residentes y más de 150 horas de su tiempo involucradas en dentro del grupo.

La labor de estas madres de familia ya se empezó a notar en la comunidad a tal grado que el próximo mes ellas recibirán un reconocimiento de la Comisión de Relaciones Humanas del Condado de Orange (OC Human Relations).

Durante 45 años, la comisión se ha dado a la tarea trabajar a favor de las comunidades de bajos recursos, abogar por más programas de desarrollo y capacitar a la comunidad a tomar el liderazgo.

Norma López, organizadora con OC Human Relations, señala que las tres líderes merecen el reconcomiendo porque son “superhéroes de la vida diaria”.

“Estas personas no son ficticias, viven en nuestro hogar, son parte de nuestra comunidad, son educadores en nuestras escuelas o líderes en una iglesia, por ello debemos de reconocer su trabajo”, dijo López.

English translation of the article, courtesy Google Translate

They are not green or have electric rays shoot out of their hands to ward off crime, but Victoria Hippolytus, Maria Rosario Rubio and Deborah de la Cruz, are a trio of women willing to fight for the welfare of children and their neighborhoods.

The three are leaders in West Anaheim, part of the Group Parent Action a group of residents that focuses on improving the quality of life of the community through community meetings, cleaning, walking for peace and recruitment of neighbors to make the change.

The power of “want”

Hippolytus, 48 years old, has spent two years in the group, while it was created and sponsored by St. Joseph Health Community Partnership Fund.

“I thought never be a hero to the people. I joined the Parent Action Group because I live in a marginalized area where there is crime, theft, graffiti, drug sales and the accumulation of garbage in some areas, “Hipolito said.

“As a resident of 30 years in this community, I felt a duty to fight crime, take back what is mine and start advocating to open four green zones where once children played and families can walk without fear for the street, “said Ippolito.

The lady can not read, does not lead car and is not a citizen. However, he adds that to change the community no matter any of these status, much less race, height or age.

“Once I said that a building not built in a day, but if everyone put a partition at the same time, we can finish faster,” Hipolito said.

The power of “knowing”

Beside Hippolytus is Rosario Rubio, 37 years old.

The lady has spent 15 years living in West Anaheim. Her interest in the group started by the concern to see the children and youth of the neighborhood grow in the marginal area.

“I have four children of 14, 11, seven and four years old. I do not like to go outside with them and experience the crime. Not only my children but all children have the right to grow up in healthy environments, “says Rubio.

This mother of a family has no experience in leadership or activism. However, being almost two years the organization has made stronger and more determined.

“It’s a difficult work out, but I’m committed to my people,” says Rubio.

Her message to the community is “focus on children and adolescents to create them a healthy environment where they can thrive and do not become victims or part of the crime.”

The power of “courage”

When Deborah de la Cruz experienced firsthand his property theft and aggression against her 13 years, this did not flee their neighborhood.

“My instinct was to stay, be brave. I can not be running away from all the bad experiences. To the contrary must address them,” said Madrean 31 years old.

She recognizes the importance of keeping your child safe and adds that there is nothing better than taking the role of warrior rather than victim.

Recognition

Just last year, the mothers were able to carry out three surveys, dozens of community meetings, the approach with more than 200 residents and more than 150 hours of their time involved in within the group.

The work of these mothers and began to be noticed in the community to such an extent that next month they will receive an acknowledgment from Orange County Human Relations at Awards 45.

For 45 years, the commission has been given the task to work for low-income communities, advocating for more development programs and empower the community to take the lead.

Norma Lopez, organizer with OC Human Relations, said that the three leaders deserve the award because they are “super heroes of everyday life”.

“These people are not fictitious, living at home, are part of our community are educators in our schools or leaders in a church, so we must recognize their work,” Lopez said.